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El 21 de octubre pasado, el Archivo General de la Universidad de la República (AGU) se trasladó a su nueva casa en la calle Dr. Emilio Frugoni 1427 de la ciudad de Montevideo.

El AGU es un servicio central de la Udelar con cometidos académicos y administrativos. Fundado en 2002, en base al trabajo de la Comisión de Selección Documental (primera comisión que se fundó para supervisar el proceso de creación del archivo oficial), se organiza en dos áreas principales: Gestión documental e Investigación histórica. En el marco de esta última, desde el año 2012, la AGU cuenta con el Laboratorio de Preservación Audiovisual (Lapa).

Tiene la función de servir a la gestión universitaria, a la comunidad de la Udelar y a las y los usuarios externos. Asimismo, le compete impartir la política archivística a nivel de la institución, ser repositorio de memoria, garante de derechos y de historia.

En entrevista con la historiadora Vania Markarian -responsable del Área de investigación histórica-, y con la archivóloga Natalia Feippe -responsable del Área de gestión documental-, señalaron algunos aspectos históricos del AGU y lo que implica este cambio de locación para su desempeño.
 

Un poco de historia

Durante el período rectoral del Dr. Mario Cassinoni (1956 - 1964) se llevaron a cabo los primeros intentos de hacer un archivo de la Universidad que diera cuenta de la historia de la institución. Sin embargo, no llegó a convertirse en un archivo como es concebido hoy en día, y la documentación quedó almacenada en la oficina de rectorado por un largo tiempo.

Fue luego del período de facto que se volvió a pensar en la posibilidad de consolidar un archivo de la Universidad. Hace 18 años atrás, la Comisión de Selección Documental concretó el esfuerzo e instaló, en el primer subsuelo de la sede de Oficinas Centrales, el incipiente AGU.

Markarian explicó: “éramos una institución archivística con poco acervo. Hubo que empezar a implementar políticas y decisiones acerca de qué era lo que se guardaba, cómo y por cuánto tiempo se conservaba y qué tipo de documentación era de carácter de preservación permanente. Todas estas decisiones no fueron heredadas, las tuvimos que ir tomando en la marcha.

Durante estos años “nos planteamos el desafío de crear un archivo histórico en una institución que había delegado la custodia de su patrimonio [la Universidad cedió el acervo histórico al Archivo General de la Nación durante el período de facto]; proceso que implicó un rescate documental dentro de la misma Universidad”, indicó Markarian.

Sin embargo, pocos años después el archivo empezó a crecer y hubo que empezar a buscar nuevos locales. En ese momento, surgió la idea de contar con un espacio de condiciones propicias para la conservación de la documentación.

En este crecimiento constante, el archivo histórico debió mudarse y así se separaron locativamente las dos áreas que conforman el AGU. Feippe comentó que esta división implicó “identificarnos como si fuéramos dos archivos independientes; pero somos el mismo organismo. Pasamos tantos años separados físicamente que, incluso para el afuera, la institucionalidad del AGU se desfiguró.

Aclararon que la idea fue siempre volver a reunir las dos áreas. La actual sede, se asignó al AGU durante el período rectoral de Roberto Markarian (2014 - 2018), y la concreción del proyecto se dio a inicios del actual rectorado de Rodrigo Arím (2018 – a la fecha). “Se trató de un proceso que demuestra la continuidad institucional de la Universidad en buscar una solución al problema del alojamiento del archivo”, afirmó Markarian.
 

La nueva sede

Se trata de una construcción que se adaptó: fue ideada en un inicio como vivienda familiar hasta que la adquirió la Universidad y la convirtió en el espacio de funcionamiento de la Escuela de Bibliotecología. Feippe, quien estudió en estas instalaciones, comenta que “es significativo que el AGU esté en el lugar donde la Udelar impartía educación archivística.”

Esta es la primera vez que la Udelar construye un archivo; señalaron las entrevistadas. La nueva casa se adaptó a través de una reforma estructural con los requerimientos específicos que tiene la conservación de la documentación. Para ello, se trabajó en conjunto con la Dirección General de Arquitectura y con el Plan de Obras de Mediano y Largo Plazo. Feippe y Markarian coincidieron en que las y los técnicos y arquitectos escucharon sus opiniones para reformar la vivienda de acuerdo a las necesidades específicas del archivo.

Las instalaciones y posibilidades del AGU están a nivel de los archivos de la región, y cumplen con estándares internacionales de conservación y de trabajo. Para ello, el Laboratorio de Preservación Audiovisual investiga en relación a métodos de conservación y transferencia de formatos de los archivos de imagen fija y en movimiento y/o sonoros. Asimismo, realiza la digitalización de los materiales del Archivo y ofrece dicho servicio a otras dependencias de la Universidad.

En la actualidad, se está transitando un momento de revolución en cuanto a los desafíos y técnicas archivísticas. El AGU trabaja junto al Servicio Central de Informática para buscar alternativas de conservación y almacenamiento de la documentación digital. En este sentido, y acelerados por el contexto de la emergencia sanitaria, el archivo cuenta, por primera vez, con un servidor que permite una óptima conexión a la red informática central.

 

El reencuentro de las áreas

Las entrevistadas señalaron que comenzar a trabajar en un nuevo y único espacio hizo que cambiaran las características de cómo funcionaban con anterioridad. Les facilita la gestión administrativa diaria, ya que existe una relación orgánica entre las dos áreas, y les permite identificarse como una unidad.

Nos incorporamos alegremente. Cuando fui a integrarme al resto de mis compañeros fue muy bueno, me sorprendió darme cuenta que estábamos muy solos. Con otras personas se toman mejores decisiones y se puede tener una visión integral del AGU”, destacó Feippe.
 

Para finalizar, hicieron referencia a la importancia de proyectar los nuevos edificios de la Universidad con una habitación destinada para el archivo, con condiciones adecuadas para la preservación de la documentación, porque, en palabras de Feippe “en todos lados se produce documentación administrativa e histórica.”


Fotografías: Rafael Casares (AGU)

 

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