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Investigadoras de la Udelar y la región participaron en una nueva edición del ciclo de seminarios virtuales de la Udelar, en ésta ocasión organizado por el Prorrectorado de Gestión de la Universidad de la República (Udelar) y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), donde reflexionaron «En el nombre del cuidado: trabajo y reproducción de la vida».

 

 

 

 

 

El rector de la Udelar, Rodrigo Arim, presentó la actividad señalando que desde una perspectiva a largo plazo el tema cuidados es muy importante en la coyuntura actual. «Esta situación que vive el país pone en tensión muchos de los instrumentos de provisión del bienestar de las sociedades contemporáneas, las políticas vigentes y la ausencia de políticas», y coloca en debate cuál es el modelo de protección social y de desarrollo con equidad que se pretende impulsar, indicó.

Arim sostuvo que frente a la obligación de los hogares de proveer cuidados en el contexto de epidemia y de crisis económica «el hogar se convirtió en un ámbito de desigualdad silencioso, dado que combinar trabajo y cuidados dentro del hogar es complejo y reproduce desigualdades», opinó.

Manifestó que para la Udelar «la responsabilidad de los cuidados tiene que ver con una política institucional y estatal para construir una sociedad más equitativa y que nos permita funcionar, aun en situaciones de contingencia, como la que vivimos, que pone de relieve las inequidades». En este sentido, el rector consideró importante reflexionar acerca de este tema «en clave país, donde los cuidados sean pensados desde la equidad de género, y en clave intergeneracional». 

Por su parte, el prorrector de Gestión, Luis Leopold, señaló la importancia de este seminario para reflexionar y «apoyarnos colectivamente mientras transitamos la mejor forma esta pandemia» y comenzar a pensar las posibilidades de desarrollo una vez sea superada. En este sentido, indicó que es necesario considerar qué prácticas cotidianas no se pueden repetir y qué innovaciones y formas de resolver solidariamente algunas situaciones se pueden mantener.

Señaló la importancia que se le da al tema de los cuidados en la Universidad y consideró que se deben formular e impulsar propuestas en función de las definiciones de los órganos de gobierno para promover los cambios que mejoren las situaciones. Leopold explicó que en el marco de esta serie de seminarios, es muy importante poder «mirar más allá de nuestras fronteras y compartir experiencias de otros lugares», haciendo referencia al relacionamiento internacional y a los panelistas que participarán en el ciclo.

Nombrar lo invisibilizado

Karina Batthyány, docente de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) de Udelar y secretaria ejecutiva de CLACSO, remarcó la importancia de «empezar a nombrar algo que era invisibilizado antes» para entender a los cuidados como un componente del bienestar social.

Con respecto a los cuidados en el marco de la emergencia sanitaria, señaló que están teniendo un lugar relevante porque esta situación «nos desacomodó la vida cotidiana». Esta dificultad, que en principio era sanitaria, puso en evidencia lo que los estudios feministas remarcan hace tiempo, indicó: «hay que pensar un proyecto que ponga a las personas y a la vida en el centro, y no al mercado». En este sentido, es importante entender que todos somos interdependientes: los cuidados tienen aspectos materiales, económicos y afectivos y además, algún momento de la vida cuidamos o cuidaremos a alguien y necesitamos o necesitaremos de cuidados, afirmó.

Las medidas que se fueron tomando para evitar la propagación del virus, implican confinamiento y aislamiento -en mayor o menor medida- y ponen en evidencia el tema de los cuidados, indicó. Además, implica pensar cómo impacta este tema en la vida de varones y mujeres en su organización cotidiana: «es un problema de gran magnitud vinculado al bienestar social», sostuvo.

La investigadora citó algunas cifras importantes para ejemplificar el desbalance regional en este tema: en América Latina, el 73% de las mujeres realizan trabajo de cuidados no remunerado, mientras que el 27% lo realizan los hombres. En Suecia, por ejemplo, es el 44% de los hombres quienes realizan esta tarea, en Estados Unidos el 38%, y en China son el 40%.

Según los datos de la Organización Internacional del Trabajo, en la región casi 130 millones de mujeres trabajan de manera informal, lo que significa inestabilidad laboral, bajos ingresos y falta de mecanismos de protección laboral, que espacialmente se visibilizan en esta crisis. Asimismo, el 40% de las mujeres de la región están empleadas en los sectores más afectados por la pandemia: servicios, turismo y en el servicio doméstico. 

En el marco de la pandemia, se propusieron medidas que implican la búsqueda de soluciones individuales en los hogares para resolver el tema de los cuidados y que ponen de manifiesto las desigualdades ya que estas medidas están sujetas a los recursos que cada uno tenga, indicó. Y además son soluciones femeninas, ya que en su mayoría son las mujeres las que ajustan sus actividades para hacer lugar a cuidado de los niños o personas mayores a cargo.

Remarcó que si queremos buscar soluciones, las transformaciones a nivel individual no alcanzan, sino que «el Estado debe asumir su responsabilidad en tanto garante del derecho al cuidado», y también se debe incorporar a la comunidad y a la sociedad a la discusión de la temática.

Agregó que para los sectores en los que el teletrabajo es posible, es difícil que las mujeres puedan cumplir sus tareas laborales en las mismas condiciones que si estuvieran en su lugar de trabajo coordinando las actividades diarias de cuidados con el trabajo productivo. Por eso, al Grupo de Sociología de Género le preocupa la «romanización del quedate en casa: aprovecha tu tiempo, trabaja y cuida a tus hijos, porque sabemos que esto no es posible». Recordó la importancia de la idea del feminismo de incorporar la dimensión política en la vida cotidiana para encontrar soluciones: «lo personal es político».

Además, teniendo en cuenta que la pobreza y la desigualdad van a aumentar, es importante incorporar la dimensión de los cuidados para que las mujeres con hijos pequeños no se vean aún más afectadas. Asimismo, hay muchas personas que van a perder ingresos laborales y van a tener dificultades para incorporarse al mercado de trabajo, por eso es necesario incluir la dimensión de género y de cuidados, «porque son nudos esenciales para garantizar que esas mujeres no queden atrás y post pandemia puedan participar de la vida productiva», concluyó.

Continuidad en políticas públicas de cuidados

Soledad Salvador, economista, investigadora y secretaria ejecutiva del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo, Uruguay (CIEDUR),  señaló que a causa de la pandemia el trabajo remunerado y los cuidados pasaron a ocupar el mismo lugar físico, lo que provocò que el tema de cuidados se volviera ineludible. Añadió que es importante profundizar y ampliar las políticas públicas de cuidado y trabajar para que estas no pierdan la perspectiva de género. En este sentido acotó que desde el Comité Consultivo de Cuidados, espacio que integra, se busca que el trabajo de asesoramiento al Estado para la elaboración de políticas públicas en esta temática, tenga continuidad. 

La investigadora destacó también el trabajo participativo de la Red Pro Cuidados que permitió poner en diálogo a la Udelar, la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (ONAJPU), cooperativas de la sociedad civil, entre otros actores sociales. Resaltó que todas estas organizaciones cuentan con una perspectiva de género afianzada por un trabajo de años en el tema de cuidados. Subrayó la importancia de tener estos aliados en un momento en que se juega el presupuesto para la políticas públicas de cuidados, las cuales son imprescindibles. Expresó: «hasta ahora las mujeres se adaptaron a las estructuras o mercados para poder llevar adelante la tarea de cuidados que la sociedad les asigna a la mayoría de ellas y  no solo las personas deben adaptarse a las estructuras sino que también estas deben amoldarse a las personas». Explicó que por ese motivo las mujeres se integran principalmente a emprendimientos más pequeños o informales, para conciliar el trabajo remunerado con los cuidados. 

Señaló que aunque el tema cuidados ha pasado a ser fundamental en el marco de la epidemia, los voceros del gobierno que brindan información acerca de la situación y las medidas tomadas frente al COVID-19, no lo mencionan. Añadió que los cuidados tampoco han sido objeto de políticas públicas en este contexto y se preguntó porqué no se incluyó en el Sistema Nacional de Emergencias (SINAE) un especialista en este tema. Señaló que aunque los cuidados en estos años se han introducido en ámbitos como la negociación colectiva, donde las políticas se han transversalizado con la perspectiva de género, todavía es necesario que permee en varios espacios, como el sistema privado.

Para Salvador, en la Udelar es necesario seguir generando una reflexión a la interna, para visibilizar las situaciones de discriminación de género que hoy persisten, como el techo de cristal. Este determina que la mayoría de las mujeres docentes de la Udelar ocupen los grados 1 y 2, y lleguen en minoría a los grados 3, 4 y 5 y a cargos directivos y de Dedicación Total.

Brasil: ideología y modelo neoliberal en discusión

Bila Sorj, socióloga e investigadora en temas de género, trabajo y políticas públicas de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), planteó que en Brasil la epidemia llevó a la sociedad a tomar conciencia de la vulnerabilidad de todos sus integrantes. Indicó que no todas las personas se vieron afectadas en el mismo grado, ya que la capacidad de protección y de respuesta frente a esta crisis es diferente en distintos sectores sociales. Señaló que en ese país esta diferencia es muy grande: la población más pobre es la más propensa a contagiarse del virus, muchas personas no cuentan con agua potable, viven en situación de hacinamiento y millones de personas desarrollan un trabajo informal. A pesar de estas diferencias frente a la epidemia, en la sociedad brasileña en general, «se entendió que todos somos vulnerables», acotó. Esto provocó que el cuidado se colocara en un lugar central en el debate público acerca de la epidemia.

Sorj resaltó tres lecciones que dejó la epidemia a su país. Una de ellas es revalorizar los trabajos de cuidados, poco reconocidos y mal remunerados, ocupados en su mayoría por mujeres y que en el contexto de epidemia pasaron a ser esenciales. Por otro lado, la ideología y el modelo neoliberal preponderantes desde hace décadas en Brasil están siendo disputados, aún por economistas que hasta hace poco los defendían. En la actualidad la idea de éxito individual, sin importar lo que pase a los demás está siendo sustituida por la conciencia de que «para sobrevivir tengo que asegurarme que el otro sobreviva», manifestó. Asimismo después de años de recortes presupuestales a la investigación y a la educación, la sociedad brasileña entendió la importancia de tener un desarrollo científico y universidades sólidas que permitieran diseñar políticas públicas de cuidados.

Algunas interrogantes

La moderadora de la actividad, la docente Natalia Genta, integrante del Grupo de Sociología de Género de FCS, planteó la interrogante sobre cuáles serían las acciones concretas a corto, mediano y largo plazo para disminuir la brecha de desigualdad de género en el contexto de pandemia.

Sorj señaló que en Brasil una de las acciones debería estar enfocada a atender el problema de la violencia doméstica que ha aumentado en forma alarmante en el contexto de epidemia. Batthyány, por su parte, opinó que las acciones deberían apuntar a garantizar la autonomía de las mujeres en sus diversos aspectos, entre ellos económicamente. En este sentido, dijo que deberían crearse estrategias que corran el eje de lo mercantil productivo. Una de ellas sería una renta básica para mujeres de sectores muy afectados, por tener actividades laborales precarias, que podría ir asociada a un seguro de desempleo o licencia, por cumplir tareas de cuidados. Salvador consideró que algunas acciones necesarias serían que la sociedad civil y la Udelar participen activamente en un diálogo con los órganos de gobierno para lograr mantener el cuidado como tema central de cara al próximo presupuesto nacional. Asimismo sostuvo que es necesario poner en el tapete la repercusión del teletrabajo en las trayectorias laborales de las mujeres y promover que los hombres se hagan cargo también de los cuidados.

Otra de las preguntas fue si luego de la epidemia las profesiones femeninas de cuidados podrían resignificarse. Al respecto, Sorj opinó que es posible que aumente la visibilidad de la importancia de trabajos de cuidado como el de enfermería. También pueden pasar a ser empleos mejor remunerados ya que hay mayor demanda en estos días de un salario acorde a las responsabilidades del trabajo por parte de las personas que cumplen la tarea.

Asimismo, las investigadoras se preguntaron si está siendo lo suficientemente visible el nivel de conflictividad debido al enfrentamiento social entre el trabajo y el cuidado. Batthyány reflexionó que antes de la epidemia se habían generado en varios países de Latinoamérica movilizaciones sociales que pugnaban por hacer visible diferencias estructurales de la sociedad. El confinamiento a causa de la epidemia actuó como un paréntesis a estos distintos niveles de conflictividad. Para la investigadora un tema a resolver es cómo recuperar la capacidad de conflicto social que permita generar transformaciones en la temática de cuidados.

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