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En los últimos años la Facultad de Química (FQ) ha impulsado una serie de transformaciones organizacionales en línea con los cambios externos y avances tecnológicos que la obligan a actualizarse constantemente. El decano de FQ desde 2018, Alvaro Mombrú, explica los principales logros de este servicio, sus desafíos y el fundamental aporte realizado cuando la Universidad, la ciencia y el país lo necesitan. 

Uno de los hitos más recientes fue la creación del Centro de Formación Integrada (CEFI) en 2021, que surgió para dar respuesta a la necesidad de desarrollar un espacio de interdisciplinariedad donde converjan las tres funciones universitarias: enseñanza, investigación y extensión. Las conversaciones comenzaron en 2018 con el entonces rector Rodrigo Arim, a quien se le planteó la importancia de que Química contara con equipamientos de última generación para la enseñanza. 

“La idea fue que los estudiantes tuvieran acceso directo a un equipamiento que no es el que habitualmente veían en la Universidad, pero que puede ser de lo que uno vea cuando realiza la práctica profesional”, explicó Mombrú. “No olvidemos que la Facultad de Química es bastante particular, donde tenemos carreras profesionales y, a su vez, académicas”, dijo. Esto permite que estudiantes y egresados puedan desempeñarse en la industria; áreas hospitalarias, profesionales, clínicas, pero también en la producción académica de conocimiento. 

El centro dispone de 70 metros cuadrados en el tercer piso de la facultad, destinados a equipamiento disponible para estudiantes de grado, posgrado, docentes e investigadores en general. En el espacio se realizan trabajos debidamente tutoreados, que los estudiantes participantes acreditan. Su administración está a cargo de una comisión con participación estudiantil.

La intención es que los estudiantes puedan verse mientras se trabaja en equipo, preguntarse o consultarse sobre lo que están haciendo, por lo que el lugar es un espacio donde “no hay mamparas ni biombos”. “La idea es que sea un centro de intercambio de conocimientos, formación y habilidades, lo que es realmente muy disruptivo”, explicó Mombrú.

“Es un lugar que toda la Facultad lo ve como suyo, no es de alguien en particular. Existe continuamente la necesidad de mejorarlo adquiriendo determinado tipo de instalación, de equipamiento, de infraestructura, y siempre cuenta con el aval general de la Facultad. Ya no es un problema discutir en Facultad de Química una economía y qué podemos hacer con ella. Sabemos que es mejorar el CEFI porque es para todos”.

Proceso de autoevaluación institucional

En línea con los estándares internacionales en educación en ciencias exactas, FQ impulsó el proceso de acreditación de calidad y reconocimiento mutuo de sus carreras. En 2013 el Consejo de la FQ inició el proceso de acreditación Mercosur al tomar como referencia el Sistema de Acreditación Regional de Carreras Universitarias (ARCU-SUR). Luego de un proceso de autoevaluación y mejora se alcanzó la acreditación de la carrera de Químico Farmacéutico en 2022. “La acreditación por Arcosur fue [realizada] con pares evaluadores externos, con muy buenos comentarios y sin cuestiones importantes para resolver en el futuro”, celebró el decano.  

Además, FQ participó del proceso de evaluación institucional de la Udelar, de las que surgieron las “mejores devoluciones”. “La facultad quedó bien parada desde el punto de vista institucional. Sabemos que todavía nos faltan muchas cosas, entre ellas lo edilicio. Esta facultad fue construida pensando en generaciones de treinta estudiantes y hoy estamos recibiendo más de setecientos”, señaló el decano. 

“Tenemos toda la casa en orden. No es menor pensar que lo que recibimos desde el punto de vista académico, profesional o de procesos, son buenas críticas, con cosas siempre menores a resolver”, afirmó Mombrú, y celebró que la FQ abra sus puertas para ser “evaluada, estudiada, comentada y criticada”.

Por otra parte, una de las acciones que impulsa FQ desde hace casi dos décadas es la certificación de los procesos de calidad, que en sus inicios implicó la reorganización del Área de Calidad. Por ello se creó la Unidad Académica de Sistemas Integrados de Gestión que, además de la calidad, centraliza y coordina temáticas como la seguridad y lo ambiental. “Desde ese momento estamos haciendo todas estas recertificaciones y lo que esto le asegura a la facultad es tener los procesos administrativos ordenados”, explicó Mombrú. 

Nuevas carreras y estructura académica

En consonancia con los cambios a nivel de nuevas tecnologías, en 2018 se presentó y aprobó la Licenciatura en Tecnologías de la Química, que buscó llenar una necesidad formativa de profundizar en áreas tecnológicas de la FQ. 

Asimismo, explicó que gracias a la Licenciatura en Química existía un marco previo que servía como “paraguas” para la creación de la nueva disciplina. “El punto es que tuvimos que convencer a la interna de que nadie seguía el camino de lo tecnológico”, relató Mombrú, quien señaló que esta formación hace hincapié en la bionanotecnología y sus diferentes conexiones con el área farmacéutica. 

El decano explicó que esta licenciatura específica permitió a quienes estaban haciendo está opción en otras carreras que existía un “camino muy atractivo”, y destacó que la generación de una batería de nuevas asignaturas orientadas a Tecnologías de la Química “enriqueció” toda la currícula de la facultad, con una oferta de asignaturas en áreas “de avanzada”. 

La nueva oferta académica está relacionada con un amplio abanico de aplicaciones que están presentes actualmente y con perspectivas de ser aún más relevantes en el futuro. Asimismo, Mombrú aclaró que no hubo “improvisación”, ya que la FQ contaba con un equipo docente con “calificaciones para llevar adelante” la propuesta. “Tuvimos la convicción hacia la interna de mostrar que podíamos hacer esto en forma destacada, que podíamos orientar a estudiantes a elegir este tipo de carreras y crear las asignaturas que nos faltaban”, afirmó. 

En paralelo, el Claustro de FQ está estudiando una serie de posgrados que atienden a aspectos profesionales o regulatorios relevantes, por ejemplo, en el área farmacéutica. Un antecedente de esto es el papel protagónico que ocupó la facultad en la creación de la Agencia de Vigilancia de Medicamentos, a través de la presentación de diversos informes elevados al Poder Ejecutivo respecto al formato de implementación. Esto convierte a Uruguay en el único país de Sudamérica con un organismo de este tipo, elemento clave para exportar medicamentos y otros productos de valor agregado.

“Con este posgrado podemos aportar también a los profesionales que van a actuar en esa área. Lo vimos desde un punto de vista profesional como algo muy importante, pero no es lo único”, explicó Mombrú, quien señaló que se atendieron además otras áreas de la farmacéutica como la farmacoeconomía y la logística, 

De acuerdo al decano, la relevancia de la FQ en estos temas fue evidenciada en 2021 cuando debieron ingresar las vacunas para contrarrestar la pandemia de COVID-19, y que la facultad aportó a las definiciones logísticas en el arribo de las vacunas y los equipos necesarios. “Somos realmente optimistas de estar aportando desde áreas que el país lo requiere y lo necesita”, celebró Mombrú.

Asimismo, la facultad impulsó en los últimos años la creación de los Núcleos de Unidades y Talleres (NUTs), que agrupa actividades académicas por áreas temáticas, e implicó un cambio en la organización de los espacios de formación e investigación. Anteriormente, estos dependían del decanato, hasta que por iniciativa del orden docente se propuso agrupar las unidades preexistentes en tres áreas temáticas. “Llegó un momento en donde fuimos conscientes que teníamos demasiadas unidades, que se dedicaban a temas parecidos, iguales o complementarios, pero que no dialogaban entre sí”, explicó Mombrú.

Desafíos a futuro

El decano opinó que los desafíos más grandes que enfrenta la FQ se ubican en el ámbito académico. Mombrú explicó que desde el comienzo de su decanato en 2018, la facultad debió enfrentar situaciones “impensadas”, como la pandemia de COVID-19. “Ha sido un gran ejemplo acerca de la importancia que tienen las áreas que cubre esta facultad, que implicó estar al día con los desarrollos que, a nivel mundial, escalaron en forma muy vertiginosa”, afirmó. 

Asimismo, este periodo se vio atravesado por la irrupción de la inteligencia artificial, de la que Mombrú considera que los profesionales químicos “no se pueden escapar”, pero que posibilita muchas oportunidades, tanto en el área académica como profesional, con una “deriva importante hacia áreas que son insospechadas”. Esto puede generar que aún sea “prematuro” pensar un postgrado que involucre la IA, ante la alta probabilidad de caer en la obsolescencia en el corto plazo. “El desafío es mantenernos vigentes”, sentenció el decano. 

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