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El viernes 10 de mayo a las 14:30 horas la Comisión Abierta de Equidad de Género (CAEG) de la Universidad de la República (Udelar) realizó la ceremonia de entrega de certificados en el Modelo de Calidad con Equidad de Género, a las facultades de Psicología, Ingeniería, Odontología y Veterinaria, los cuatro servicios que auditaron y lograron el certificado en el último período.

La actividad, que se desarrolló en el Edificio Clotilde del Campus Luisi Janicki de la Udelar, fue abierta a integrantes de Comisiones y Comités de Género y a la comunidad universitaria en general. Contó con la presencia del rector de la Udelar, Rodrigo Arim, Victoria Espasandín, coordinadora del Equipo asesor de la CAEG, representantes del equipo asesor de la CAEG y decanas y decanos e integrantes de las comisiones de género, de las facultades certificadas.


Un modelo que apunta a promover un cambio cultural

Natalia Guidobono, integrante del Comité asesor de la CAEG, resaltó que la Universidad viene llevando adelante un proceso largo y profundo de más de una década en el que se han ido incorporando compromisos de calidad de género, acompañados por el apoyo de resoluciones del Consejo Directivo Central (CDC), de la Udelar. En este sentido recordó que en 2017 el CDC se comprometió a implementar políticas de igualdad en la institución y a impulsar la incorporación de la perspectiva de género en todas las actividades de las funciones universitarias de enseñanza, extensión e investigación.

Explicó que en la instancia se entregaría un sello que otorga el Instituto Nacional de las Mujeres en conjunto con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU). Este reconocimiento tiene el objetivo «de promover un cambio cultural para lograr una sociedad más justa y equitativa a través de acciones planificadas que apuntan a transformar las estructuras y la gestión integral en la institución, una estrategia a la que llamamos de transversalidad». Destacó que en el 2023 numerosos servicios realizaron avances importantes en el Modelo de Calidad con Equidad de Género y «hoy la entrega de los sellos es un símbolo para aquellos que han certificado el nivel 1, Compromiso, y con los que han dado un paso más adelante y alcanzaron el nivel 2».

La aplicación de este Modelo es un trabajo de largo aliento, se estructura a través de cuatro niveles, cada uno de los cuales prevé acciones a cumplir que van aumentando su grado de exigencia conforme se avanza en el proceso de implementación. Los niveles son: 1) compromiso; 2) implementación; 3) mejora y 4) sostenibilidad.

Arim agradeció «a los equipos de trabajo que hoy y ayer vienen impulsando el diseño, la instrumentación y la concreción de este tipo de estrategias, «que hacen a una Universidad en donde no se acepte ninguna de las desigualdades y en particular las vinculadas al género». El rector de la Udelar hizo extensivo su agradecimiento «a aquellos y aquellas que nos obligaron a construir una agenda política institucional en la que se incorpora esta dimensión como un elemento político».


Un camino en permanente revisión

Arim destacó que la Udelar, a instancia de quienes diseñaron esta estrategia, incluyó la temática de la equidad de género en la institución, con dos miradas importantes. Una de ellas es internalizar el problema político y contar con un mecanismo de certificación que acredite el compromiso en equidad de género. La otra perspectiva relevante con la que se integró este tema a la Universidad es «comprender que esta construcción no se realiza de un día para el otro, requiere una estrategia sistemática y al mismo tiempo un proceso de monitoreo permanente».  

Entiende que «la certificación en cualquier área implica ubicarnos en la lupa de quienes miran un conjunto de procesos y resultados para poder analizar e identificar en qué medida estamos incorporando algunos principios políticos que enunciamos pero no siempre aplicamos, supone exponerse a la política y al monitoreo de la política».

Añadió que el hecho de que este proceso, que requiere un compromiso que le de permanencia en el tiempo, se realice en etapas marcadas por los distintos niveles de certificación, no significa que cuando éstas finalicen se esté en una situación en la que no se puedan cometer más errores. Además de reconocer la política, la certificación y las personas que la ejecutan, se requiere un compromiso de mejorar lo que estamos haciendo, aceptar los errores y corregir las cosas que estamos haciendo mal, señaló Arim. «Tenemos que ser capaces de reformular o rediseñar los instrumentos o pasos que aplicamos en todas las políticas de equidad de género que desarrollamos y que pueden no tener los resultados adecuados», afirmó.


Un enorme desafío

Espasandín recordó que hasta hoy existen 19 servicios de la Udelar adheridos al Modelo, con distintos niveles de avance, entre ellos la Escuela de Nutrición, la sede Rivera del Centro Universitario Regional Noreste, el Centro Universitario Regional del Este (CURE) y dos espacios centrales: el Campus Luisi Janicki y el Servicio Central de Inclusión y Bienestar Universitario (SCIBU). En la actualidad hay 12 certificaciones en el Modelo dentro de la Udelar, 11 de ellas corresponden al nivel 1 y la Facultad de Veterinaria es la primera en auditar y certificar para el nivel 2.

Destacó que el objetivo de la CAEG con la entrega de este reconocimiento es jerarquizar el avance que supone la implementación de un modelo que implica el desarrollo de medidas y estrategias innovadoras, para la transformación de la cultura y la estructura organizacional de la Universidad. Resaltó también que estas acciones innovadoras se construyen en permanente diálogo, de forma colaborativa, con una mirada crítica y hacia adentro de la institución y en conjunto con distintos actores universitarios.

Subrayó asimismo la importancia para el desarrollo de este trabajo, del compromiso de los y las integrantes de la CAEG y de las comisiones de género de los distintos servicios universitarios, «que se ponen al hombro este desafío enorme, que parece algo sencillo pero lleva mucho tiempo».

También señaló la necesidad de visibilizar este proceso como un aprendizaje que supone un cambio a nivel humano, tanto individual como colectivo. «Estas transformaciones que hoy se impulsan a nivel de los servicios, mueven la aguja en relación a la igualdad de género dentro de la Universidad», acotó.


Un largo proceso de trabajo

A continuación representantes e integrantes de las comisiones de Género de las cuatro facultades que lograron la certificación, fueron pasando al frente para recibir los sellos.

El decano de Facultad de Psicología, Enrico Irrazábal, junto a integrantes de la comisión de género de la Facultad, recibió el sello de manos de Virginia Baquet, integrante del equipo asesor de la CAEG. Irrazabal destacó que el 68 % de las y los docentes, el 66 % de las y los funcionarios y el 77% de las y los estudiantes de la Facultad de Psicología son mujeres y, por tanto, existe en la institución una tradición de discusión en torno a lo femenino.

Ana Sosa, integrante del equipo asesor de la CAEG, fue la responsable de hacer entrega del sello a la Facultad de Ingeniería, reconocimiento que recibió el decano de la institución, Pablo Ezzatti, junto a integrantes de la comisión de género de la Facultad. Ezzati resaltó la importancia para la concreción de este logro del trabajo de las y los integrantes de la comisión de género de la Facultad y subrayó que es producto de un proceso que viene de varios años antes, en el que subrayó el rol de la ex decana María Simon, que trabajó mucho en el tema.    

Mariana Seoane, decana de la Facultad de Odontología, junto a representantes de la comisión de género de la institución, recibió el sello entregado por Noelia Caravallo, integrante de la CAEG. Seoane resaltó que antes de ser decana le había tocado participar en procesos similares pero nunca había presenciado un proceso con tanta unión entre los actores centrales y los del servicio como se dio en la Facultad de Odontología.

Destacó asimismo que a la Institución le llevó 90 años tener una decana mujer. Hoy en día existen muchas mujeres liderando diferentes ámbitos de la Facultad, sin embargo, comprendieron que como institución les falta mucho que aprender. Entiende que no se trata de un problema de liderazgos masculinos y femeninos sino que es un tema de la sociedad en general y de la realidad de género en un contexto más amplio.

El rector de la Udelar fue quien entregó al decano de la Facultad de Veterinaria, José Piaggio, el sello que certifica a la institución en el Nivel 2 del Modelo de Calidad con Equidad de Género. El decano, quien recibió el reconocimiento junto a asistentes académicos que trabajaron en el tema e integrantes de la comisión de género de la Facultad, resaltó que esta concreción es fruto de un trabajo colectivo y de mucho tiempo.

Por su parte María Laura Sorondo, asistente académica e integrante de la comisión de género de la Facultad, señaló que el hecho de que el proceso de trabajo no sea rápido, les ayuda a ordenarse, a ir madurando en muchos aspectos como, por ejemplo, lograr unificar criterios, algo que es muy difícil. Uno de los pasos importantes que lograron dar en el camino fue el de oficializar algunos protocolos y mecanismos con los que ya contaban, como el de violencia doméstica. Además, pudieron incluir cursos de derecho en género en una Tecnicatura de la Facultad que se dicta en el departamento de Cerro Largo.

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