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El 30 de octubre en Tacuarembó se desarrolló la primera mesa de las jornadas «Capacidades para el desarrollo: entre el COVID y los desafíos de largo plazo», en la que participaron académicos y estudiantes de las sedes de la Udelar en el interior. El evento fue organizado por el Instituto de Economía (IECON) de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA) y del Instituto de Desarrollo, Innovación e Inclusión Social (IDIIS) de la sede Tacuarembó del Centro Universitario Regional (Cenur) Noreste.

 

La mesa se tituló «Udelar en el interior. Procesos históricos, realidades y proyecciones» y contó con las exposiciones de Margarita Heinzen (docente y ex directora de la sede Paysandú del Cenur Litoral Norte), Estela Delgado (docente y ex directora de la sede sede Maldonado del Cenur del Este), Rodney Colina (presidente de la Comisión Coordinadora del Interior y director del Laboratorio de Virología Molecular de la sede Salto del Cenur Litoral Norte), y Carla Méndez (egresada de la Tecnicatura en Desarrollo de Tacuarembó y actual estudiante de la Licenciatura en Desarrollo de Facultad de Ciencias Sociales). La actividad se realizó en la sede Tacuarembó del Cenur Noreste y se transmitió por el canal de la Universidad de la República en Youtube. La moderación estuvo a cargo de Amalia Stuhldreher, docente del IDIIS.

Desarrollo en todo el territorio

La jornada abrió con la participación del rector de la Udelar, Rodrigo Arim, desde Montevideo. Agradeció a la FCEA, al Cenur y a la sede Tacuarembó por ubicar la discusión sobre el futuro de la Universidad en el territorio nacional, en un contexto en que el país atraviesa una discusión programática. «No es una discusión presupuestal, no es una discusión sobre recursos, sino sobre cómo pensamos el desarrollo nacional en cada una de sus dimensiones, entre ellas la territorial», afirmó y señaló que esta dimensión explica una de las desigualdades más profundas del Uruguay, que tenemos dificultades para afrontar desde las políticas públicas.

La desigualdad territorial también se relaciona con la educación superior, que en este siglo «es una clave para la integración social: no es un privilegio ni un espacio exclusivo de realización para las élites, sino una necesidad imprescindible para la convivencia ciudadana», indicó. En esta coyuntura particular «es importante que el país mire hacia adelante», que las dificultades económicas y financieras actuales no condicionen el desarrollo futuro. Arim opinó que el desarrollo de la educación superior en todo el territorio debe ser una prioridad nacional, para hacer posible el acceso de todos los jóvenes que están culminando su educación secundaria en contextos extremadamente complejos, más aún teniendo en cuenta las dificultades que el país tiene para que una mayoría importante finalice el ciclo de enseñanza media.

Agregó que hoy la epidemia pone en relieve que «la noción de bien común como objetivo de las políticas públicas debe articularse con miradas de largo plazo»; si restringimos el acceso a la educación superior con menos políticas de apoyo, como las becas, y con menos capacidad para ampliar la oferta educativa, estaremos condicionando nuestro futuro como sociedad, afirmó. Alentó a renovar la apuesta, «a pensar en todo lo bien que se ha hecho y también en las cosas que no han salido bien, en eso consiste innovar, en eso consiste ser responsable con las políticas públicas».

El decano de FCEA, Jorge Xavier señaló que el ciclo de actividades se inició en Tacuarembó porque «pensar la Universidad de la República exige pensarla en todo el territorio», también pensar en enseñanza, investigación y extensión y relacionamiento con el medio.

Mencionó que la Facultad tiene pronta una oferta concebida desde Tacuarembó, la Licenciatura en Economía Agrícola y Gestión de Agronegocios, que no existe en ningún lugar del país porque está pensada desde ese departamento, lo cual está relacionado con el proceso de descentralización «basada en las capacidades que están radicadas con un rigor académico propio y que tiene impactos significativos en la actividad y en la sociedad en la que están insertos».

Sostuvo que en esta coyuntura «la Universidad no se detuvo, sino que tuvo la enorme capacidad de redireccionar sus recursos para dar respuesta a la emergencia que el país está enfrentando» y agregó que «no podríamos hablar de lo que ha hecho el Uruguay en este contexto sin una Universidad jugando el rol que está jugando». Por tanto, resaltó su agradecimiento a lo que los universitarios hacen en el territorio.

Isabel Barreto, directora del Cenur Noreste, recordó que el 22 de octubre se cumplió un año de la creación del Cenur, hecho que definió como un «momento histórico y clave para nuestro desarrollo como Universidad, al que tenemos que dar continuidad y proyección a futuro en el crecimiento y consolidación de las propuestas que ya se tienen».

También destacó que en el contexto de emergencia sanitaria, la Universidad respondió eficaz y rápidamente dándole continuidad a los cursos y a las investigaciones, y apostando a responder con laboratorios de diagnóstico de Covid-19 en el interior.

Anunció que en el mes de noviembre se realizarán las primeras elecciones de los órganos de cogobierno del Cenur Noreste, los que elegirán a las nuevas autoridades en 2021 y será «un momento clave» para la consolidación del Cenur.

Asimismo, señaló la importancia de consolidar las carreras que ya se tienen, y abrir la posibilidad a carreras nuevas que permitan brindar enseñanza de calidad comprometida con la realidad social y económica de la región, y así afianzar la articulación con otras instituciones locales.

Trazos históricos del proceso de descentralización en el siglo XX

Margarita Heinzen comenzó su exposición indicando que «la descentralización fue un tema marginal en la agenda institucional durante más de 60 años, más que nada impulsada por colectivos locales muy activos», entre los que destacó a la sociedad salteña, que logró tener desde la década del 50 actividades universitarias en su ciudad. Se refirió a los acontecimientos del siglo XX y señaló que «el único modelo que es producto de una voluntad política desde la Universidad de adentro hacia afuera fue la creación de la Estación Experimental Mario Cassinoni (EEMAC) en Paysandú».

En este sentido, indicó que en toda la trayectoria de toma de decisiones de la Universidad hacia el interior fueron con una mirada muy «colonialista», es decir no sistemática, sino espontánea a demanda de comunidades locales y los servicios y/o facultades realizaban acciones de enseñanza o extensión, respondiendo con docentes viajeros.

Durante el siglo XX hubo cinco modelos en los que la Udelar se vinculó con el interior y el primero de ellos fue el de los liceos departamentales, que en 1911 se crearon en el marco de la Universidad de la República y hasta el año 1935 tuvo competencia en las dos ramas de la enseñanza. «Me interesa señalar esto porque viene asociado a un proyecto de país que se estaba inaugurando con el Batllismo» y está asociado con la creación con las estaciones experimentales de la Facultad de Agronomía, porque hay una apuesta y una visión del desarrollo país asociado al sector productivo y vinculado al desarrollo regional que necesitaba el aporte del conocimiento para desarrollarse, remarcó. El otro modelo es la creación de Casas de la Universidad y los Centros Universitarios «como una respuesta desde la centralidad a una demanda local». Además otros modelos diferentes son el de la Regional Norte y el de EEMAC en Paysandú.

Explicó que tanto en los liceos departamentales como en la Regional Norte se priorizó la función de enseñanza, mientras que las estaciones experimentales tuvieron la función de investigación y una misión de enseñanza técnica. En cuanto a los docentes, en los liceos departamentales se optó por crear masa crítica local, la Regional Norte se sostuvo con docentes viajeros durante varios años y las estaciones experimentales intentaron crear masa crítica, pero no pudieron en los primeros años, indicó Heinzen.

También destacó que el protagonismo de los actores sociales fue muy importante para la Regional Norte y para las Casas de la Universidad y Centros Universitarios en el Este y Noreste, así como en Salto. Sin embargo, en Paysandú el primer movimiento endógeno de la Universidad hacia el interior fue la EEMAC y no hubo tanta participación de la sociedad a diferencia de los otros casos, ya que también la Casa de la Universidad de Paysandú se creó a iniciativa de los docentes de la EEMAC. Salvo con la creación de los liceos departamentales, afirmó, no hubo en todo el siglo XX una planificación de cómo la Universidad llegaba al interior.

En el 2002, a través del Programa de Estudiantes Radicados en el Interior se provocó que algunas de las Casas de la Universidad más desarrolladas se convirtieran en Centros Universitarios y «hubo la intención de generar una política», señaló. Entiende que «siempre tuvo una coordinación desde la centralidad», tanto desde los servicios de extensión en el interior que dependían de Extensión y después con la creación de la Comisión Gestora de Descentralización, luego Comisión Coordinadora del Interior: «la descentralización no se hizo hacia el territorio sino que se hizo hacia los servicios», señaló.

Asimismo, expresó que hoy se visualizan ciertas continuidades en el debate universitario de ese entonces y citó algunas reflexiones: la apuesta a la educación como el motor de desarrollo, la igualdad de oportunidades para los jóvenes del interior y la importancia de la educación superior para pensar en el futuro.

Por último, señaló que aún existe un conflicto de modelos: el modelo napoleónico de la federación de facultades y el modelo central de Universidad. Y citó el ejemplo de cuando en 1957 se abrieron los cursos de Derecho en Salto y la Facultad de Derecho estaba a favor y el Consejo Directivo Central en contra. «Esto hoy también lo estamos viviendo con los servicios de referencia académica, sus competencias, las funciones de contralor financiero, aunque los Cenures van ganando grados crecientes de autonomía a través de sus Consejos y por lo tanto estamos superando algunos de estos problemas, aún son nudos que nos quedan por superar», finalizó.

Construcción de conocimiento con actores locales

Delgado centró su presentación en la Maestría de Manejo Costero Integrado del Cono Sur y el Polo de Desarrollo Universitario sobre el mismo tema, que tienen base en las sedes Maldonado y Rocha del Centro Universitario Regional del Este (CURE). Señaló que la zona costera es una interfaz entre tierra y agua, pero también un sistema socioecológico complejo. Como tal, el abordaje académico de esta temática requiere de equipos multidisciplinarios.

Indicó que «la costa son los sistemas naturales y ecosistemas pero también son los usos y actividades que los seres humanos desarrollamos sobre ellas». Entre estos, mencionó la instalación de poblaciones, el turismo, la pesca en las modalidades artesanal o industrial, las actividades recreativas. Todos tienen efectos ambientales, económicos y sociales relevantes y a menudo responden a intereses contrapuestos que dan lugar a problemáticas y conflictos diversos.  

Frente a la necesidad de infraestructuras «los humanos nos olvidamos que se requiere una planificación territorial», señaló, por eso el desarrollo académico de las temáticas costeras apunta también «a generar un proceso de planificación que involucre a la Universidad, al gobierno y a la sociedad». Este proceso se basa en la interdisciplina, la interinstitucionalidad y la participación, afirmó Delgado. Además, es un proceso que implica «valorar el conocimiento ecológico local que tienen los pobladores como complementario del conocimiento científico». Explicó que los tres pilares mencionados están presentes en la formación de la maestría.

Delgado agregó que este posgrado es una Cátedra UNESCO desde 2015. Involucra tanto al CURE como a las facultades de Ciencias, Arquitectura, Ciencias Sociales, Derecho e Ingeniería. Han participado seis generaciones de estudiantes, cada una con 20 a 25 integrantes. Los estudiantes son uruguayos y extranjeros y provienen de carreras de grado muy diversas; este año se incorporaron por primera vez egresados del CURE, señaló.

Los estudiantes trabajan sobre problemáticas ya existentes en los departamentos costeros, por lo cual para esta maestría y para el trabajo del PDU la participación de los actores locales es muy importante. Entre ellos, mencionó comisiones de vecinos, colectivos sociales, productores y pescadores artesanales. También hay una vinculación activa con centros educativos, con representantes del gobierno nacional y con los gobiernos locales. Este relacionamiento ha tenido como resultado la generación de nuevas iniciativas y normas relacionadas al manejo costero, así como un mayor involucramiento de las comunidades locales con la temática, concluyó.

Oportunidades y retos de la descentralización desde la perspectiva de la juventud

Por su parte, Carla Méndez presentó una investigación que realizó junto a Alexis Rodríguez e Ignacio Castro con financiamiento de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Udelar, dentro del llamado 2017 del Programa de Apoyo a la Investigación Estudiantil (PAIE). El estudio apuntó a relevar la perspectiva de estudiantes y docentes de la educación media y terciaria sobre la descentralización de la Udelar en Tacuarembó y Rivera.

El trabajo fue exploratorio con enfoque cualitativo, realizaron entrevistas a docentes de secundaria, CTEP-UTU y las sedes universitarias de Tacuarembó y Rivera; además trabajaron con estudiantes de esos mismos centros en grupos focales. A los estudiantes se les consultó sobre sus vínculos con el Centro Universitario Local y sobre la forma en que conocieron la oferta de enseñanza de la Udelar en la región. Méndez comentó que los estudiantes universitarios veían a Montevideo «como una gran cabeza que está siempre monitoreando» la actividad en el interior.

Todos expresaron la importancia de los centros locales para la región, sin cuya existencia «no hubieran estudiado o habrían estudiado algo que no les interesaba». También destacaron que la opción de trasladarse a Montevideo a realizar estudios universitarios presenta desventajas que van más allá del aspecto económico, involucran la dimensión emocional y temas relacionados con el sostén familiar que son relevantes. Entre los asuntos que los centros de la región debían fortalecer, mencionaron la participación en los órdenes de cogobierno y la oferta de carreras.

En tanto, los estudiantes de enseñanza secundaria de Rivera expresaron un gran desconocimiento sobre la posibilidad de acceso al centro universitario local, lo percibían como «distante o lejano» y demandaron más información. Indicaron que a pesar de que toda la información está disponible en internet, «está bueno que vengan y te informen». Teniendo en cuenta que las carreras que se ofrecen en la región no son tradicionales ni conocidas, ser informado sobre ellas resulta especialmente relevante, opinaron. Los estudiantes de CTEP-UTU de Tacuarembó también tenían interrogantes sobre la sede universitaria local y la percibían como distante o apartada.

Todos los participantes coincidieron en que la descentralización de la Universidad es muy positiva, no solo para sus trayectorias personales sino para toda la sociedad, y amplía las oportunidades. El equipo de investigación concluyó que para favorecer el proceso de descentralización universitaria será beneficioso lograr una relación más estrecha y fluida entre la Universidad y otros sistemas educativos, que solo se alcanzará mediante la comunicación y el diálogo constante entre subsistemas.

Méndez presentó también algunos lineamientos sobre la proyección de desarrollo a futuro de la Udelar en el interior. Marcó la necesidad de estrechar el vínculo entre los estudiantes universitarios y sus servicios, para lo cual mencionó varios obstáculos: en primer lugar «existen facultades o servicios que operan como feudos». Además, tampoco existe diálogo fluido entre las distintas carreras de un centro local o Cenur. Esta situación no favorece la participación de los estudiantes en el cogobierno universitario y su involucramiento con el centro, explicó. También marcó la necesidad de democratizar la información sobre convocatorias como la del PAIE o las de proyectos de Extensión.

Finalmente consideró fundamental que la Universidad desarrolle, en todas su sedes, un análisis de las desigualdades con perspectiva intersectorial, incluyendo principalmente las perspectivas de género, raza y clase, «combatir esas desigualdades es también una responsabilidad de la Udelar», expresó.    

Contribuciones de las sedes del interior ante la pandemia

Rodney Colina introdujo algunos conceptos acerca de los virus, a los que caracterizó como entidades «complejas, invisibles y diversas» que infectan a todos los seres vivos que conocemos. Relató cómo el virus de la viruela, un agente infeccioso tremendamente agresivo, fue responsable por cientos de millones de muertes humanas. La vacuna contra este virus fue la primera en desarrollarse, en el siglo XVIII, gracias a la observación del científico Edward Jenner. Comentó que en la actividad científica es importante «no perder capacidad de observación y asociación de ideas y conocimientos» porque así se inician los procesos creativos. A partir de 1967 se emprendió una campaña mundial de vacunación que logró erradicar la enfermedad en 1980.

Se refirió a otras enfermedades virales -pandémicas o no- que a lo largo de la historia generaron problemas serios a nuestra especie. También señaló las similitudes entre la actual pandemia provocada por SARS-Cov2 y la «mal llamada Gripe Española», que entre 1918 y 1920 provocó la muerte de 20 a 100 millones de personas. Si bien los virus responsables son diferentes, las formas de propagación se asemejan y en ambos eventos la población adoptó conductas y medidas de protección muy similares. Colina explicó que los virus con potencial pandémico tienen la capacidad de generarse espontáneamente en animales cercanos a los humanos, y a través del consumo o excreciones de estos animales podemos infectarnos. Son virus con una enorme variación genética que mutan fácilmente. En particular el SARS-Cov2 tiene la capacidad de propagarse muy rápidamente, indicó.

Recordó que el grupo de jóvenes investigadores de la Facultad de Ciencias liderado por Gonzalo Moratorio y Pilar Moreno desarrolló y escaló velozmente un protocolo chino para realizar tests de diagnóstico, que pronto quedó disponible para todos los laboratorios del país. De este modo la capacidad de testeo nacional alcanza hoy a más de 4000 análisis por día. Esta es una herramienta central para cortar las cadenas de transmisión del virus, remarcó.

En el interior, a partir de capacidades ya instaladas y con la asistencia de otras instituciones, la Udelar logró en tiempo récord el desarrollo de tres laboratorios de diagnóstico del virus en Salto, Tacuarembó y Rocha. Estos laboratorios llevan realizados respectivamente 7600, 2600 y 2100 tests, informó. Su instalación fue posible gracias a la colaboración entre la Udelar y ASSE, y con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria y el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca en el caso de Tacuarembó. Todos los laboratorios cuentan con recursos humanos de la Universidad, que dejaron de lado los proyectos de investigación que estaban desarrollando antes, subrayó Colina.

Paralelamente, los investigadores de las sedes del interior de la Udelar participan en proyectos de secuenciación del virus: «estamos instalando capacidades de secuenciación en Salto y en Rocha» con el financiamiento de la CSIC y algunas donaciones y en coordinación con otros laboratorios, comentó. Informó que en el mundo se han secuenciado cientos de miles de genomas de variaciones de este virus, lo que permite mapear las distintas variantes y saber cómo se mueven en el planeta. La misma caracterización se realiza en diferentes puntos del territorio nacional, es una información que, trasladada a las autoridades sanitarias, «permite cortar las cadenas de transmisión y saber cuándo exactamente un virus está ingresando en el país».  

Además, en Salto se llevan adelante proyectos que permiten monitorear la presencia del virus en aguas residuales y termales en el Parque Municipal Daymán, que se encuentra abierto. Colina explicó que las personas infectadas excretan el virus hasta un mes después en la materia fecal y por eso es posible detectarlo en aguas residuales.

Por último, indicó que en Salto se realizan estudios serológicos que buscan la detección de anticuerpos contra el virus en grupos de personas al azar. Estos análisis apuntan a determinar si algunas cursaron la enfermedad de manera asintomática y al momento de su infección no se realizaron un test PCR. Próximamente estos estudios se implementarán en Rivera y Santana do Livramento.

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