Skip to main content
Publicado el
Afiche / imagen (noticias)

Un equipo de economistas de varios países realizó un estudio acerca de la incidencia de los investigadores del Norte y los del sur en la generación de trabajos publicados sobre cuestiones económicas y de desarrollo. Esta investigación fue publicada en Applied Economic Letters y fue recogida en Nature news, en su publicación del 17 de setiembre. El Portal dialogó acerca de este estudio con Verónica Amarante, economista, docente del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República (Udelar) e integrante del grupo que realizó la investigación.

Amarante integra una red de investigadores, Partnership for Economic Policy (PEP), que tiene como objetivo el fortalecimiento de la investigación en los países del hemisferio sur. «Esta red está muy orientada a darle más espacio, más visibilidad, a los trabajos de los investigadores que no están en los centros académicos del norte, y a crear conexiones entre ellos», señaló. En el marco de este grupo se realizó la mencionada investigación. En el estudio observaron lo que sucede con las investigaciones que se realizan en temas de desarrollo con un enfoque más amplio que el económico, a través del análisis de un conjunto grande de revistas académicas que abordan esta temática. También se consideró la participación de investigadores del sur en las principales conferencias internacionales sobre desarrollo. Amarante añadió que estas revistas se eligieron entre las que están incluidas en la base Scopus Elsevier, disponible a través del portal Timbó de ANII cuando se realizó esta investigación. Se trata de revistas que son referencias reconocidas en el área de desarrollo, de acuerdo a diversos rankings sobre calidad de publicaciones. Muchas revistas regionales no están incluidas en esos rankings y por lo tanto no están siendo consideradas.

Hallazgos de la investigación

De este análisis se desprendió que solo el 16% de los 24.894 artículos publicados en 20 revistas de desarrollo de alto perfil entre 1990 y 2019, fueron escritos por investigadores localizados en instituciones pertenecientes al sur global, en comparación con el 73% escrito por investigadores en el norte global y el 11% que fueron colaboraciones entre investigadores en el norte y el sur. El equipo concluyó que la mayoría de los estudios sobre desarrollo económico están dirigidos por investigadores con sede en el norte global, incluso cuando se centran en un país o región del sur global.

Los investigadores solicitaron información sobre el proceso de publicación en muchas de estas revistas, y obtuvieron esta información para cuatro de ellas. De esta manera, se detectó que las tasas de rechazo de artículos son más altas para los investigadores del sur, especialmente en el caso de los rechazos de escritorio (desk rejections), antes de pasar a revisión de pares. Entienden que esto tiene que ver con los múltiples obstáculos que tienen las personas que están haciendo trabajos de investigación en instituciones que no están en el norte, alejados de lo que se considera el centro de la vida académica. Consideran que estos obstáculos tienen múltiples orígenes, que se vinculan con el acceso a recursos, redes, formación, barreras de lenguaje, entre otros.

El equipo observó también que los artículos cuyos autores son investigadores del norte, en las revistas académicas que analizaron tienen muchas más citas que los trabajos de los investigadores del sur. Señaló que actualmente la comunidad académica está comenzando una discusión importante en este sentido, se plantea en qué medida los mismos investigadores del sur a través del reconocimiento y de las citas de los trabajos que sus pares realizan desde esta parte del mundo, pueden tratar de que la situación sea más justa y equitativa.

Además de observar la baja participación de investigadores del sur en las publicaciones durante todo el período estudiado, se encontró un cambio interesante en los últimos años, indicó Amarante, la investigación en colaboración que era casi inexistente, en la actualidad es un poco más importante (alrededor de un 11% pero viene creciendo), y se comienza a ver cada vez en mayor medida equipos de investigación integrados por investigadores de las dos regiones.

El equipo de investigadores argumenta que una mayor cercanía con la realidad que se analiza y su contexto, así como una mayor diversidad de los equipos de investigación, podría aportar ventajas para los artículos y contribuir al desarrollo de los sistemas de investigación en el sur. Amarante añadió que en esta región los investigadores están en ambientes con menos recursos, con menos redes académicas, mayores distancias a los centros académicos y conferencias por lo que esta interrelación es fundamental.

El estudio también permitió visualizar que en la mayoría de los seminarios y conferencias internacionales sobre desarrollo, quienes discuten sobre estos aspectos son mayoritariamente investigadores localizados en el norte.

 

Efectos de la desigualdad

En cuanto a las repercusiones de estos hechos, Amarante resaltó que pueden tener una incidencia en la pérdida de investigadores altamente calificados que no retornan a sus países de origen luego de su formación, o que emigran para desarrollar su trabajo en el norte, donde las condiciones materiales y el ambiente académico resultan más atractivos. Con respecto a esto planteó que por más que la brecha entre unos y otros investigadores se haya acortado en los últimos quince años, sigue siendo muy grande, por lo que para los jóvenes que están iniciando una carrera académica resultan muy atractivas las ofertas del mundo.

En lo que refiere al abordaje de temas vinculados a países del sur por parte de investigadores del norte, el grupo argumenta que los investigadores del país o región en el que se enfoca la investigación tienen un mayor conocimiento de los contextos, de la historia y de lo que está sucediendo en ese entorno geográfico. Por ello entienden que cuando se aborda una investigación desde un lugar remoto y sin contar en el equipo de trabajo con investigadores más familiarizados con esos contextos, esos trabajos pueden resultar debilitados. Otro aspecto que destacan es cómo se enriquecen los grupos de trabajo cuando en su integración hay mayor diversidad. En ese sentido entienden que un equipo integrado por investigadores de distintos lugares, algunos más cercanos a los contextos que se están estudiando, puede implicar mayor riqueza y mayor diversidad en el análisis. «Los investigadores que están viviendo en los países en los que se enfoca la investigación y que conocen los contextos y la historia, sin duda tienen para aportar y enriquecer el análisis, y para hacer los artículos de mejor calidad», sostuvo Amarante.

Destacó otra ventaja de la participación de los investigadores que están más cerca de la realidad que se está investigando, es que pueden actuar como una caja de resonancia favoreciendo la llegada de estas investigaciones a los lugares de toma de decisión con el fin de su aplicación en políticas públicas. «Cuanto más cerca se encuentren los investigadores del tema que se está investigando, mayor será el impacto que pueda llegar a tener el trabajo en la realidad que se está estudiando», planteó. Añadió que en Uruguay se ha desarrollado bastante la investigación en temas de desarrollo en sentido amplio, desde temáticas como pobreza, desigualdad, mercado de trabajo, desarrollo regional, entre otros. En todos estos temas el país cuenta con equipos de investigación que se han ido desarrollando y fortaleciendo y en la Udelar existen muchos de esos núcleos de investigación, con lo que «se ha logrado consolidar una masa crítica trabajando en distintos lugares», expresó Amarante.

 

Algunas estrategias

Para la investigadora las estrategias para impedir la fuga de profesionales altamente calificados del país, pasan por el fortalecimiento del sistema académico de Uruguay. Entiende que este fortalecimiento no tiene que ver solo con las condiciones de trabajo, tener los recursos necesarios, una remuneración acorde, sino también es fundamental contar con las posibilidades de financiar proyectos de investigación que implica diferentes cuestiones según la disciplina: poder acceder a los insumos y tecnologías adecuadas, contratar ayudantes, tener acceso a los datos, etcétera. En suma «es necesario fortalecer el sistema de investigación para que resulte atractivo el desarrollo de la carrera académica en Uruguay y esto a su vez producirá una sinergia, si las personas se quedan empiezan a fortalecer ese entorno académico», opinó.

Añadió que otro hecho que beneficia el desarrollo local se da cuando los investigadores uruguayos se destacan en otros lugares, en otros medios académicos y el país realiza el esfuerzo de mantener sus vínculos con los equipos de investigación de los que salieron. «Este es otro camino que permite fortalecer las redes de los investigadores que están en Uruguay», expresó.

Resaltó que todas estas cuestiones se vinculan con un sistema académico que sea más equitativo en muchos sentidos, algo que se está volviendo a discutir en la actualidad. El equipo de investigadores entiende que esta equidad pasa por temas de género, un área en la que hay mucha evidencia sobre las inequidades, pero también por temas de localización geográfica. Sostiene que una de las maneras para acortar las diferencias geográficas en términos académicos es tratando de fortalecer las colaboraciones entre investigadores del norte y el sur. Amarante señaló que los países tratan de instrumentar estrategias en ese sentido como facilitar el intercambio de investigadores, financiar proyectos que incluyan equipos de trabajo más diversos, entre otros. «Todo esto puede colaborar en lograr vínculos más fuertes con el sistema académico mundial que sin duda para Uruguay, un país pequeño con una comunidad académica pequeña, es fundamental», concluyó.

Compartir esta noticia